Reseña PRO
Hay un momento en «Susurros de ti» que, desde nuestro análisis, contiene en miniatura buena parte de la novela.
Aylén muestra a César una creación realizada por ella misma: alfileres y una cuerda negra forman un nudo alrededor de una pluma blanca. El nudo representa caos y dolor. La pluma, paz y equilibrio. Existe, sin embargo, un extremo del hilo del que se puede tirar para comenzar a deshacerlo.
Para Book Review Studio Pro, esa imagen constituye una de las claves interpretativas de la obra de Ananka Miró.
Porque Susurros de ti no construye únicamente un romance, construye un proceso de reapertura emocional.
Aylén procede de una experiencia de violencia que ha modificado profundamente su relación con la intimidad. Puede separar sexualidad y afectividad porque el verdadero territorio peligroso no es necesariamente el cuerpo: es la confianza. César tampoco llega emocionalmente indemne. Por eso su encuentro resulta más interesante entendido como la colisión de dos mecanismos de defensa, que como la unión idealizada de dos mitades destinadas a completarse.
Ananka Miró desarrolla además una particular gramática sensorial.
La lluvia, el petricor, la música, los aromas, los sueños y los susurros funcionan como depósitos de memoria. Antes de conocerse, Aylén y César ya aparecen unidos narrativamente por una misma experiencia: ambos respiran, desde Tenerife y Australia, el olor producido por la lluvia.
La casualidad comienza entonces a adquirir significado.
Y esa tensión entre azar y destino recorre toda la novela.
Resulta igualmente significativa la utilización de la música. La propia obra anuncia una banda sonora porque determinadas canciones acompañan aquello que los protagonistas no consiguen expresar mediante palabras. La música deja así de funcionar como ambientación para convertirse en archivo sentimental.
Pero probablemente el movimiento más interesante se encuentre en la evolución de Aylén.
La mujer que comienza condicionada por una historia que todavía ejerce poder sobre ella termina enfrentándose judicialmente a su agresor, aceptando que la justicia no puede borrar las heridas pero sí terminar con una parte del miedo; posteriormente transforma su sensibilidad hacia la vulnerabilidad en un santuario destinado a animales abandonados o necesitados.
Y finalmente escribe.
Ese detalle resulta decisivo.
La protagonista que durante buena parte de la novela intenta recuperar el control sobre su propia vida termina apropiándose también de su relato. En un nuevo día de lluvia abre el ordenador y escribe el título:
Susurros de ti.
Desde Book Review Studio Pro, encontramos ahí la verdadera dimensión de la novela de Ananka Miró:
no convertir el amor en una cura milagrosa, sino explorar qué sucede cuando alguien encuentra razones suficientes para volver a confiar sin dejar de ser dueño de su propia reconstrucción.
Porque algunas historias terminan cuando sus protagonistas consiguen estar juntos.
Esta, en cambio, parece terminar cuando Aylén consigue algo todavía más importante: ser nuevamente autora de sí misma.
Muy recomendable.



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