Reseña PRO
Hay títulos que nombran una novela y títulos que guardan su secreto.
«Voy a encender las estrellas» pertenece a los segundos.
Mar Camino construye una obra de marcada sensibilidad emocional en la que familia, amor y memoria atraviesan generaciones hasta demostrar que ninguna vida comienza verdaderamente desde cero. Somos también aquello que alguien vivió antes de nosotros, las historias que escuchamos, los lugares que heredamos, los silencios familiares y aquellas ausencias que terminaron formando parte de nuestra identidad.
La novela se articula alrededor de dos grandes historias que dialogan entre sí mucho más de lo que inicialmente podría parecer. Ese diseño permite que la narración explore no únicamente cómo amamos, sino desde dónde aprendemos a amar.
Mar Camino sitúa a sus personajes frente a experiencias capaces de transformar una existencia: emigración, enfermedad, pérdida, maternidad, deseo, miedo, amistad y reconstrucción. Sin embargo, por encima de todos esos elementos aparece la memoria como verdadero territorio de la novela.
El gran hallazgo simbólico está en las estrellas.
Encenderlas comienza siendo un gesto íntimo y termina adquiriendo una dimensión generacional: una manera de acompañar a los ausentes, preservar el vínculo y señalar el camino de regreso. Esa tradición continúa transmitiéndose incluso décadas después.
También resulta especialmente interesante el tratamiento de la identidad. La experiencia migratoria de María, su convivencia entre lenguas y culturas y su necesidad de encontrar un lugar propio incorporan al relato una profundidad que lo aleja de la simple ficción romántica.
«Voy a encender las estrellas» habla, en definitiva, de personas que intentan continuar viviendo sin renunciar a quienes formaron parte de su historia.
Y quizá ahí resida su mayor virtud.
Recordarnos que algunas personas desaparecen de nuestra vista, pero continúan ocupando un lugar exacto en nuestra geografía emocional.
Muy recomendable.



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